enero 3

El verdadero valor del oro

Existe una teoría económica del valor del oro que defiende la postura de que el oro mantiene su valor constante mientras la economía se degrada a su alrededor y si la consideramos como cierta, y salvo en momentos de extrema necesidad, debería ser un motivo importante por el que conservar nuestro oro. Insisto: si las circunstancias nos obligan a disponer de efectivo con inmediatez la decisión sería otra pero, deshacernos del oro sólo “porque no lo usamos” puede no ser una buena decisión.

 

El oro es un metal que siempre ha significado mucho por ese valor monetario, pero también en muchas ocasiones, por su durabilidad, valor sentimental y fiabilidad. Por eso, vender nuestras joyas a una empresa dedicada a la comprave4nta de estos metales preciosos, puede no ser una buena idea. Por lo menos, no sin tener en cuenta las subidas y bajadas de este valor en las bolsas (en las últimas semanas, su precio ha caído casi 9 dólares debido a la crisis de Grecia, aunque los expertos consideran que será un valor en alza en breve). Como todo ciudadano, dispuesto a invertir en algo, la información a ese respecto debería de ser fundamental.

 

Una muestra más del porqué del valor al alza del oro se debe su uso en distintas industrias y sectores de la economía. A parte de la acuñación de monedas como es el caso de algunas onzas de oro y plata y sus usos en la joyería, este metal precioso se usa en la fabricación de coches de gama alta, partes de tablets, ordenadores o smarphones y otros productos de alta tecnología. Y es que el oro es un metal altamente eléctrico, resistente a la corrosión, químicamente estable y un protector de calor superior.

 

Y aún podemos añadir una razón mucho menos práctica pero no por ello, menos importante. Pero el oro, por ese valor de emotividad y de durabilidad que adquiere (y más con el paso de los años), debiera de ser una de las últimas cosas en desaparecer de la vida de un individuo ya que, en cualquier momento puede presentarse la ocasión de crear vínculos duraderos con otras personas y gracias a este metal puede ratificarse y personificarse (cosificarse, sería más preciso) algo tan intangible como las palabras.

 

Por razones variadas no vender el oro “al primero que pase por nuestro lado comprándonoslo” es una buena forma de actuar. Porque nunca se sabe cuándo podremos hacer un verdadero negocio con nuestras piezas y una venta rápida y desesperada, salvo en esos momentos puntuales de los que hablábamos al principio, no siempre es la mejor respuesta.

 

 



Copyright © 2015. All rights reserved.

Publicado enero 3, 2017 por admin in category "Empresas